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Pautas para la crianza exitosa de los hijos

La crianza de los hijos es un miedo común que tienen todos los padres y es algo que, en realidad, ninguno se siente preparado para realizar. Esta inquietud es algo que comparten todas las personas que en algún momento tuvieron que asumir la educación de un hijo.

Todo padre siempre desea tener hijos maravillosos, con buenos sentimientos y capaces de llegar a donde se propongan. Pero, la crianza de un menor es una gran responsabilidad que siempre genera la duda… ¿será que estoy educando bien a mis hijos?

¡Tranquilos! Sentir esta duda es algo bueno, indica que el niño va por buen camino, convirtiéndose en una persona responsable y decidida, porque nos interesa su educación y formación.

A pesar de esto, en ocasiones los padres pueden sentir que cualquier tropiezo en la vida de los menores es su responsabilidad. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, a pesar de la crianza impartida en el hogar, los hijos también tienen características de personalidad, pensamientos y creencias que determinan la forma de actuar del menor.

Es por esta razón, que la influencia que tienen los padres y el contexto en la vida de los hijos es crucial para el desarrollo de los mismos. Una crianza exitosa dependerá de un correcto balance entre estos dos, siendo importante el ejemplo que damos a nuestros hijos en conjunto del contexto donde crecen y aprenden.

Consejos para una buena crianza

A pesar que no existe un manual definitivo para la crianza de los hijos, si existen algunas pautas útiles que te pueden ayudar en su educación. Te contamos cuáles son esas recomendaciones básicas para aplicar en el hogar, que se deben tener en cuenta:

Genera acuerdos de límites y normas consensuadas, claras y sencillas.

Empatiza con el menor. Aprende a mirar el mundo con los ojos del niño para entender su punto de vista, y así, descubrir como dirigirse a él entendiendo sus comportamientos.

No desautorizar a la pareja. Bien sea el padre, la madre u otro familiar que sea una figura de autoridad para el menor, como los abuelos o tíos, se debe apoyar en las decisiones de castigos, reglas o premios.

Respetar los ritmos de desarrollo de menor. Debemos entender que cada persona tiene un ritmo de desarrollo diferente y, por lo tanto, es importante no comparar sus capacidades o avances con los de otros menores. Además, intenta siempre delegar tareas acordes con su capacidad y nivel de desarrollo.

Regular tus emociones. No se puede calmar a un menor cuando está alterado, si el adulto también se encuentra alterado. Por lo tanto, es importante regular nuestras emociones, respirar profundamente, conectar y entender la emoción del menor para llevarlo nuevamente a la calma.

Felicitar y reforzar las conductas positivas. Mostrar que el niño hizo las cosas bien, es una forma en la cual el sentirá que puede alcanzar objetivos y repetir las acciones.

La principal herramienta para la educación es el ejemplo. Lo que exijas en el menor también debes hacerlo. Enseñar hábitos saludables, rutinas diarias, organización del tiempo, orden en el hogar, aseo e higiene, entre otras dependerá siempre del ejemplo. Los niños aprenden más observando su contexto y son muy buenos imitando.

No al castigo físico. Al adoptar un castigo físico, como medida normal de “educación” estamos formando a una persona con dificultades en la regulación de emociones, donde la primera forma de reacción ante situaciones difíciles será siempre la violencia.

Dedicarle tiempo de calidad a los hijos. El tiempo para jugar, para conocerlos y entender su perspectiva del mundo es vital. El juego es la ventana imaginaria que permite el entrenamiento para la vida adulta y conocer su punto de vista del mundo.

No existe un modelo de crianza de los hijos ideal, todos son diferentes y únicos. Lo más importante al educar a un niño es tener paciencia, dedicación y mucho amor. Si tienes más dudas o sientes que requieres una asesoría, puedes solicitar una cita con nuestros psicólogos, estamos para escucharte y ayudarte.

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