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La importancia de la actividad física para la salud mental

Cuando realizamos actividad física de forma constante, vemos una mejoría directa en la forma como nos percibimos y nuestra salud mental. Realizar una rutina de ejercicios de forma periódica, nos ayuda a mantener una vida saludable y un equilibrio adecuado entre la parte mental y física.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como un “estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo tanto, existe una estrecha relación entre los tres aspectos y la forma como se afectan directamente.

En esta ocasión hablaremos de la actividad física y los beneficios que tiene para la salud mental. Cuando realizamos algún tipo de actividad física, nos trae directamente una serie de mejorías psíquicas y psicológicas. Por ejemplo, generando la producción de neurotransmisores, como la serotonina y la endorfina que producen sensación de placer y bienestar, mejorando nuestro estado de ánimo.

Además, realizar algún tipo de ejercicio mejora nuestra condición física y ayuda a tener una mejor percepción sobre nosotros. Por esto, la necesidad de modificar los hábitos, de un estilo de vida sedentario son de gran importancia.

De igual forma, los trastornos mentales se han configurado como un problema de salud pública, por su impacto en la comunidad, las cifras ascendentes y la discapacidad que generan.

Por esta razón, la actividad física es de vital importancia trabajar en medidas que ayuden en su prevención, mejorando el bienestar de la comunidad. El ejercicio frecuente es una de las actividades más útiles, que pueden mantener el equilibrio a nivel corporal y mental.

¿Qué ejercicios podemos realizar?

La actividad física es cualquier movimiento de los huesos y músculos, que genere un gasto energético. En este sentido, actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o incluso barrer, se pueden entender como actividad física.

Aunque realizar ejercicio no es un hábito bien acogido por todos, puede adquirirse fácilmente si la persona cuenta con un entorno que favorezca las practicas. Además, es importante que cuente con un entorno social que impulse el inicio y el mantenimiento del hábito.

En este sentido, lo ideal es invitar a las personas que desean iniciar, para que realicen la actividad física que más se acomode a las características y gustos propios. De esta forma, se puede conseguir que el ejercicio se convierta en una actividad para salir de la rutina, disfrutar y relajarse.

Por lo tanto, no se debe recomendar para iniciar, una rutina de ejercicios estricta que desborde la capacidad de la persona, hasta convertirse en un factor estresante. Al contrario, se debe buscar una adaptación de sus capacidades y gustos propios, para lograr realizarlo diariamente. El objetivo es, que la actividad física sea acorde a las capacidades de la persona, para lograr adquirir y mantener el hábito del ejercicio.

Hacer ejercicio disminuye la ansiedad que puede generar el encierro. Además, con la actividad física se producen hormonas que dan la sensación de bienestar, como endorfina, dopamina y serotonina, las cuales ayudan a reducir el estrés, el sedentarismo, la irritabilidad y los síntomas de la depresión.

De igual forma, las personas con trastornos mentales o síntomas psiquiátricos están en mayor riesgo de experimentar condiciones físicas crónicas. Las personas con condiciones físicas crónicas están en riesgo de desarrollar síntomas psiquiátricos.

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